La granja agrícola, germén del Pazo de Lourizán

La historia del Pazo de Lourizán se remonta a un pasado remoto en el siglo XV cuando dicho establecimiento no se correspondía con el palacio construido por el prestigioso arquitecto y militar Jenaro de la Fuente, artífice también del Cementerio de Peireró o el Edificio Pardo Labarta, ambos en Vigo sino a una importante granja.
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La historia del Pazo de Lourizán se remonta a un pasado remoto en el siglo XV cuando dicho establecimiento no se correspondía con el palacio construido por el prestigioso arquitecto y militar Jenaro de la Fuente, artífice también del Cementerio de Peireró o el Edificio Pardo Labarta, ambos en Vigo sino a una importante granja. En aquel momento era propiedad de la familia Montenegro. De esta época se conserva el palomar almenado de planta circular y la Fuente de los Espejos, una especie de gruta con dos espejos.

Luego se fue adaptando a los tiempos. Se llamó la Granja de Sierra, propiedad del Marqués de Sierra, ubicada en Herbalonga de la parroquia de Santo André de Lourizán. Después pasó al Marqués de Castelar. Durante el siglo XIX perteneció a Buenaventura Marcó del Pont, comerciante español afincado en Vigo, después de que éste se lo comprase a los herederos de Francisco Genaro Ángel, hermano de su mujer. Y de ahí a Atanasio Pulgar y Pedro Pulgar Castaño, cuyos herederos la vendieron en 1876 al insigne político Eugenio Montero Ríos.

Durante los años esta finca fue lugar de destacados acontecimientos, entre ellos la realización del proyecto de obras de mejoras de la Granja y de la Casa de la Sierra, obradel ingeniero Manuel Lafuente; la ejecución del actual parque de las Rías o de la denominado Cascada de Echegaray por parte de Ramón Oliva y Vicente Fornollosa.

La elaboración del Plano general de Lourizán efectuado por Manuel Fernández Soler; la colocación de la primera piedra de la nueva iglesia de nuestra Señora de los Placeres en Lourizán, la ejecución de la gruta bajo la escalera y de la Gruta de los Espejos; la colocación en las escaleras del pazo de cuatro estatuas como regalo de las Diputaciones de Galicia por la intervención de Eugenio Montero Ríos en el conflicto del estanco de la sal.

También es necesario destacar las obras de la cripta bajo la capilla de Lourizán y el uso que hace Joaquín Luque Roselló cuando pasa el verano en esta finca con el fin de pintar una serie de panneaux que decorarían el salón principal, o la pintura mural de un Cristo crucificado sin cruz, a modo de cabecero del dormitorio de Eugenio Montero Ríos y de su esposa Avelina Villegas Rubiño.

Entre 1909 a 1911 se producen de nuevo obras, en este momento de construcción del Pazo de Lourizán con proyecto de Jenaro de la Fuente y como contratista Juan Bouzón Figueroa. Poco después, en 1914, muere Montero Ríos en Madrid, y sus restos son trasladados a Lourizán para ser enterrado en la Cripta, en la misma que se enterró a Avelina Villegas Rubinos cuando fallece el 31 de enero de 1923.

El 21 de junio de 1943 se celebra una sesión extraordinaria de la Diputación Provincial de Pontevedra para la adquisición de una finca en la que instalar el Centro Regional de Enseñanzas, Investigaciones y Experiencias Forestales y el 8 de octubre de ese mismo año, realiza la compra de la finca de Lourizán. Posteriormente, en 1944, la Diputación hace un inventario del mobiliario existente en la propiedad y en 1945 los restos mortales de Eugenio Montero Ríos y Avelina Villegas son trasladados a la iglesia de San Andrés de Lourizán. En 1991 la Diputación Provincial de Pontevedra cede a la Xunta de Galicia los derechos de gestión por un plazo de treinta años y en el que continúa la actividad del Centro de Investigación Forestal (CIF), que mantiene la tradición ligada al conocimiento y capacitación en la materia.

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