El enfermo imaginario de Moliére

El enfermo imaginario de Molière es una obra teatral, donde su protagonista, un hombre llamado Argán, se inventa una dolencia para, llevado por su egoísmo e inmadurez, recibir favores
7 de septiembre de 2026
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Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.
Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.

Por Susi Dela Torre.

El enfermo imaginario que tan bien retrató Moliére o el también llamado Síndrome de Münchhausent; por el que hacerse daño o crearse patologías, muestra heridas psicológicas profundas, queda reflejado en muchos diálogos diarios que, a veces, pasan desapercibidos.

– ¿Qué tal está hoy? ¿Has ido a verlo?
– ¡Supongo que mal, como siempre! Yo qué sé. Me da reparo preguntarle, por si acaso comienza a quejarse sin fin. Me hace sentir miserable por estar sano.
– Ya, te entiendo. Es difícil ir  a su casa y no dejar apartada nuestra vida mientras inmoviliza todo bajo su lamento. Tiene necesidades que afirma que nadie cubre y es casi una obligación que, bajo sus peticiones, casi órdenes, vayas de aquí para allá. Siempre con problemas, pide que soluciones mil pormenores, papeles, hacienda,
alimentos, incluso ocio. Me he visto a mí mismo, leyéndole Guerra y Paz igual que si fuese una anciana próxima a la extremaunción.
– Me reiría si no fuese verdad que monopoliza el tiempo de cualquiera que se le acerque. Es insoportable. Sentirse enfermo debe ser horrible, aunque yo no conozco todavía esa sensación. Pero, ¿es imprescindible secuestrar a alguien mientras lidias con tu padecimiento?
-Espera, sospechas que no se encuentre tan enfermo como nos hace ver a todos nosotros? Que sus dolores, incapacidades, síntomas,  desmayos, por los cuales justifica la atención y ayuda a veces innecesaria, ¿son exageradas por él mismo?
– A ver, no me entiendas mal, yo creo que bien no está, sea como fuere, aunque lo sobredimensiona para conseguir lástima, sobre todo, la de Antonia.
– Te sigo. Déjame meditarlo. Es cierto que antes de convertirse en un enfermo diagnosticado, Antonia no le hacía ningún caso. Ahora parece su lacayo y ha conseguido que viva pendiente de él para cumplir sus caprichos.
– Si, era uno más de la cuadrilla, no el más listo ni traía liderazgo en su voz. Un chico con muchos complejos, quejumbroso siempre de no sentirse valorado. Un tipo gafado sin suerte que merecer. Nos cargaba con responsabilidades en las salidas, culpando al resto de compañeros de cosas absurdas que él mismo inventaba.
– ¿Ves? Cuándo la escapatoria de sus obligaciones se hizo exigencia, salió con eso de querer ser actor, ¿recuerdas?.
– ¡Otra ocurrencia más! Una estrategia alternativa para volver a parasitar a su madre. Lo de los médicos fue el colofón para abandonar el mundo funcional adulto. Lleva una máscara de tragedia infinita.

– Afirma que nadie le ha dado jamás una oportunidad. Hablo claramente contigo por la franqueza que utilizas para con esta situación.
– Se ha convertido en un ser balbuceante y egoísta. Quiere mantener a su
pequeña corte, girando a su alrededor igual que se orbita al sol.
– Creo que su padre fue afortunado falleciendo al poco tiempo de comenzar esta tortura. No sé si será capaz de darse cuenta de que su comportamiento
manipulador, es demasiado evidente y que ha sido descubierto.
– Tu y yo lo sabemos. Es todo una gran mentira llevada al extremo para su propio lucro. Le renta cobrarse lo que imagina que vale.
– ¡Se cree su propio engaño! Sería imposible que mantuviera los síntomas, los perennes quejidos, la ingente cantidad de purgas y mostrar esa desesperación a la que acude para opacar la alegría que pudiese nacer a su alrededor.
– Ha engañado a los médicos. Si es tan buen actor para sostener toda esta farsa, debería sentirse el rey tirano de un teatro confeccionado a su medida. Aunque vaya a fallecer igual que cualquier otro mortal, no de enfermedad, si no de vanidad. Ha conseguido  que todos,  absolutamente todos nosotros, nos hayamos convertido en el público de su locura. Y esta será su última representación, la escena en que él muera sobre este escenario, haciendo lo que mejor sabe.
…….
Esta enfermedad tiene variantes que se relacionan o extienden hacia las personas a las que el afectado cuenta con acceso directo (Münchhausen por poderes) como son sus familiares, hijos o personas mayores, llegando incluso a dejarlos morir si con ello consiguen su objetivo: llamar la atención y recibir lástima que será tratada de anular con regalos en forma de prebendas de cualquier naturaleza.

El enfermo imaginario de Molière es una obra teatral, donde su protagonista, un hombre llamado Argán, se inventa una dolencia para, llevado por su egoísmo e inmadurez, recibir favores y cuidados de los personajes que constituyen el resto del elenco actoral.

*Molière,  su autor, falleció sobre el escenario del teatro, actuando en el papel de Argán, el año 1673 cuando vestía de amarillo, dio origen a la superstición teatral de que ese color trae mala suerte en las tablas.

Diario Marín

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