El licenciado Vidriera

14 de septiembre de 2026
2 minutos de lectura
Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.
Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.

Por Susi DelaTorre

Esta exposición a una dismorfia corporal, manifestando una fragilidad emocional que se desea sustituir como defensa, nos recuerda al personaje del Licenciado Vidriera, personaje de Miguel de Cervantes, en una de sus Novelas Ejemplares.

El licenciado, crea una realidad alternativa, dónde el control que necesita sentir que ejerce en su toma de decisiones, para ordenar su propio caos, lo proyecta en la alteración de su cuerpo. Igual que una vidriera, teme quebrarse, por lo que huye del desprecio de los chiquillos, que se aprovechan, apedreándolo, de su mayor miedo imaginario. Se refugia en los pajares, para buscar amparo de la lluvia fuerte y granizo. Al mismo tiempo, se gana la vida dando consejos y sentencias…

No quiero comer.

Tienes que alimentarte.

No quiero ser igual que tú.

No pareces ni siquiera una mujer. Eras muy bonita. Estás en los huesos.

Déjame, yo como lo suficiente ¿no lo ves? No quiero tomar ninguna medicación que me hinche.

Tienes infección. Prefiero estar muerta que deformada.

No estás gorda. Te obligaré a comer a la fuerza. Tú verás.

Me escaparé lejos, vomitaré. No te pellizques la piel, eso no es grasa.

Claro que sí, es algo que sobra.

Tienes órganos ahí que te mantienen con vida.

¿No lo entiendes? He comprado otra báscula que no me puedas tirar. Deja de vigilarme si voy al baño. Te odio. No quieres que sea feliz.

Estás confundida, tienes que salir de casa.

Me quieres engañar, me desprecian por estar deforme y quieren que tome lo mismo que ellos, asquerosidades. Yo sé mucho más que vosotros. No entiendes nada, quiero desaparecer. Ser perfecta, no decir nada inconveniente, ser escuchada, la que tenga voz, que pueda decir algo. Porqué ahora me dais atención y antes me la negabais.

Déjate de tonterías, no te funciona la cabeza. Come. Come. Come.

No. No. No.

Eres una vergüenza para nosotros.

¡Ya lo eras antes!

Ahora tengo un control que no podéis quitarme. Soy un camino perfecto para ser la mejor, mírame. ¡Era antes tan frágil como te imaginas que lo soy ahora! Soy un cristal distante. No quiero parecer débil. Un cristal. Me tocáis con vuestra mirada y me quiebro. Me siento llena de sabiduría, pues hay algo que controlo, consigo liberarme de mi corporalidad y a la vez, la energía que siento para ordenar el mundo que percibo es increíble.

Regresa de su delirio, tan real, tan vívido, que llega a añorar aquel tiempo en que era diferente, capaz, sabio, escuchado, reconocido. Un síntoma presenta, no la enfermedad, que obedece a su emoción interna. Llamativo es el hecho de que Miguel de Cervantes, también nombrando entre sus razones al hecho amoroso, acota perfectamente la locura delirante, casi melancólica en el personaje de Don Quijote y en el Licenciado Vidriera, creando el perfil de un hombre instruido, sabio, capaz e ingenioso, que a raíz de sus propias vivencias personales, sufre la modificación de su estado corpóreo.

Diario Marín

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