La tía Tula de Unamuno y la rigidez mental

Susi de la Torre nos hace un gran retrato de La Tía Tula, la obra de Unamuno, que trata la rigidez del pensamiento.
10 de agosto de 2026
2 minutos de lectura
Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.
Susi de la Torre, escritora, poeta y dramaturga.

Susi de la Torre.-

La rigidez de pensamiento es un mecanismo de defensa, por el cual, el cerebro se proteje ante circunstancias adversas o que sabe amenazantes.
Observando y escuchando, reconocemos a quién no se siente libre, pues es algo que no pasa desapercibido a poco que se escarbe en opiniones dichas, modos de vida o empatía en el hilo de pensamiento.

La libertad comienza en uno mismo, en reconocer que cuando algo nos tenaza, limita, se denomina miedo y alguna vez fue resuelto de ese modo, con inmovilidad, con exageración emocional, con acciones de ira, etc.
Más fronteras para labrar. El miedo y la rigidez son carcomas que hacen daño a la persona que las posee en alto grado. Le da una sensación falsa de control, que los demás, ven como un problema, apartando la relación que los une a ellos, en los casos que impiden una buena marcha familiar, social o laboral.

Miguel de Unamuno

Hace tiempo, retomé la lectura de la novela «La Tía Tula» de Miguel de Unamuno». Esta novela ha pasado, con película incluida, como un retrato de un personaje rígido en sus percepciones del mundo que le rodea.
Gertrudis, la tía Tula, muestra la psique alterada de una mujer que es capaz de manipular a la gente de su entorno en base a unos fines propios y concretos.

Ella vive la afectividad y el amor, como una amenaza. Por lo tanto, considera que cualquier resquicio por el que pueda ceder a estas sensaciones, constituye una debilidad y una humillación ante la imagen de firmeza que desea mostrar.

Sentido moral titánico

Tula o Gertrudis elige la religiosidad junto con un sentido moral tiránico, para esconder su miedo a ser descubierta la verdadera razón de ser así. Ella ordena e impone, es ella la persona necesaria, la adecuada y la imprescindible en la familia que ha ido confeccionado arañando las almas y castigando los supuestos pecados de los humanos de los que la rodean.
Ve normal el drama de la autodestrucción de los demás, pues Tula, lo favorece y empuja al abismo más hondo que encuentre.

En su mente, es la perfección farsante de quien se oculta dentro de una coraza. Espía de sí misma para no relajarse jamás en su empeño. Esto parece y seguro que lo es, dificultoso de mantener en el tiempo, pues, como
sabemos, nadie consigue no deshacerse alguna vez en el transcurrir vivencial.

Mente cerrada

La Tula de Una uno, tiene su mente cerrada a todo lo que signifique amor. Su rechazo y negación, son las expiaciones más eficaces. Sin embargo en contrapartida, este personaje es capaz de mostrar un sentido infinito por la responsabidad de ser madre. Es Gertrudis la que se hace cargo de sus sobrinos huérfanos, de los bastardos, concebido a través del pecado de la carne.

La maternidad es el refugio de los sinsabores que padece, ante ese mundo aterrador, que trata de apoderarse de su pavor mas absoluto. La crianza de los niños le permite el control y ésa afectividad que desea pura. Es el centro y diosa, la dama sabia, la seguridad de que todo irá bien, desplazando a
cualquier otra persona que pueda alcanzar ese rol, incluso por derecho propio. Tula no es libre, no es buena, tampoco inocente.

Una gran obra que muestra un lado poco o nada conocido de Miguel de Unamuno.

Diario Marín

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