Por Pablo Vila
Pablo Vila (DM): Amancay es el título de tu primer poemario ¿De dónde nace tu inclinación poética?
Vanesa Paz: Creo que de una manera u otra, la poesía siempre estuvo en mí, incluso mucho antes de ponerle nombre, fue naciendo inconscientemente, a través de la necesidad de entender lo que siento, de darme un lugar, de reposar en algún rincón todo lo que pesa y también lo que me salva. Escribo porque hay emociones que no conocen otro lenguaje. La poesía es el espacio donde puedo ser completamente yo.

DM: ¿Serías capaz de recordar cuándo escribiste tu primer poema?
Vanesa Paz: No lo recuerdo con exactitud, pero sí recuerdo la necesidad. Fue en el colegio, en séptimo de EGB, tuve que memorizar para recitar después en clase el romance del prisionero. Hablar de lo que el autor intentaba decirnos. Mientras lo memorizaba sentía el significado de cada palabra en mi interior. Recuerdo que hasta lloré, descubrí la pena, la rabia y el dolor desde otra perspectiva. Ahí fui encontrando las herramientas para ordenar mi propio caos; descubrí la transformación de sentimientos, de convertir las emociones, los instantes, incluso el silencio en algo que se podía sostener entre las manos.
DM: ¿Por qué ese título: Amancay?
Vanesa Paz: El nombre fue un regalo que me hizo un amigo argentino. El cual me hablaba de los mapuches y su cultura. Creo que desde la primera letra me sentí arrastrada. En su momento desconocía su significado. Claudio me habló de la flor y de su leyenda. Entonces yo le hice esta misma pregunta a él. Me dijo que el amancay representa la belleza que nace incluso en los lugares más difíciles. Que representa la entrega, el amor, el sacrificio, la resistencia. No sé como sucedió, pero desde que me bautizó con ese nombre, lo sentí tan mío, que comencé a entender que el nombre no solo representaba a mi persona, sino también a lo que hacía, a lo que era, esos valores que atraviesan todo el poemario.

DM: Escrito con métrica y verso libre, es un poemario repleto de lirismo e imágenes muy precisas. La soledad, la lluvia, la naturaleza… y el silencio son ideas que afloran varias veces ¿cómo definirías este poemario?
Vanesa Paz: Como un viaje emocional. Es un libro que desnuda el dolor, que sostiene la pérdida, que acaricia el amor, se abraza a la esperanza, alimenta la memoria y fortalece la reconstrucción. La naturaleza aparece porque forma parte de mí existencia, es uno de mis mayores refugios. El mar, la lluvia, el viento, el silencio, van más allá de la ausencia, son espacios donde suceden las transformaciones más profundas. Amancay habla de cada una de ellas; habla de caídas, y de encontrar la fortaleza necesaria para volver a levantarse.
DM: Algunos textos se acompañan de fotografías, a modo de ilustraciones ¿qué has buscado al incluirlas?
Vanesa Paz: Siempre soñé con viajar a lugares vírgenes. Quizás el no poder acceder a esos sueños, hizo que mi mente y mis latidos viajaran a través de imágenes. Es una hermosa manera de que el lector pueda respirar el poemario con la mirada. Las fotografías forman parte de un diálogo que mantiene con los versos. Son otra forma de silencio, otra manera de detenerse y completar el viaje y la experiencia emocional que propone
cada poesía.
DM: Trabajas en la rama sanitaria ¿crees que tu poesía bebe de esa influencia o es una necesidad que nace de otros rincones de ti?
Vanesa Paz: Mi poesía comenzó conmigo, nace de mi historia, de mi sensibilidad y de esa necesidad constante de mirar el mundo con profundidad. La sanidad no creó mi voz, pero sí la hizo más consciente. Mi profesión me ha permitido conocer el dolor, la fragilidad y esa capacidad humana de seguir adelante. Amancay en concreto, nació a través de vidas que acompañé, de momentos difíciles, de pacientes que inevitablemente
dejaron huella. Me sentí obligada a darles un lugar, a eternizar su existencia, y la mejor manera de hacerlo, o quizás la única que conozco, es plasmando su paso por la vidaentre versos.
Para terminar te voy a realizar cinco preguntas que debes responder solo con una palabra. Será un cuestionario rápido que siempre cerrará esta sección. Eres la primera, apunta y dispara:
¿Un lugar? El mar
¿Una película? Mi vida sin mí
¿Una canción? Ojos de gata
¿Un libro? Los renglones torcidos de dios.
¿Un sueño? Aprender a quererme por encima de los demás