El contrato de licitación contempla la entrega de una embarcación completamente equipada, así como la realización de pruebas de mar, validaciones técnicas y un programa inicial de formación e integración de personal de la Armada antes de su recepción definitiva. La embarcación estará orientada a la formación avanzada en navegación a vela, maniobra, gobierno del buque y gestión de sistemas, en un entorno exigente y plenamente operativo.
La embarcación deberá tener una eslora total de unos 15,84 metros, una manga máxima de 4,43 y un calado 3,80. Se especifica también el tamaño de las velas: el área de la mayor será de 103 metros cuadrados; las cuatro génovas deberán medir 68 dos de ellas, 66 la tecera y 56 la cuarta; y las tres spinnakers 272, 267 y 251 metros cuadrados, respectivamente.
Pliego de condiciones
El pliego establece un programa detallado de pruebas de mar, concebidas como validación operativa final del buque y de todos los informes técnicos previos presentados por el adjudicatario. Estas pruebas incluyen ensayos de carga y tensión sobre la jarcia firme y de labor, así como la comprobación del acastillaje asociado, garantizando su resistencia estructural y su correcto funcionamiento en distintos regímenes de esfuerzo.
En el ámbito de la maniobra a vela y en cubierta, se verificarán los sistemas de izado, arriado y cazado, así como el funcionamiento de winches, pedestales, transmisiones, retornos, poleas y reenvíos necesarios para el trimado de las velas definidas en el pliego. El objetivo es asegurar que la embarcación puede operar de forma segura y eficaz en condiciones reales de navegación.
Maniobras repetitivas
El diseño de la embarcación deberá corresponder a una unidad concebida para el empleo como plataforma de instrucción y adiestramiento avanzado y ocasionalmente poder integrarse en eventos tipo ORC y equilibrarse con una buena fiabilidad estructural, de modo que la embarcación ofrezca un elevado potencial de rendimiento a vela, principalmente concebido para navegaciones Barlovento/Sotavento. Además, tendrá que soportar un empleo intensivo en maniobras repetitivas propias del adiestramiento y no deberá presentar complejidad de mantenimiento.
La embarcación deberá poder izar un plano vélico de aproximadamente 445 m² en configuración de avegación a vela completa, y deberá disponer de motorización auxiliar interna adecuada para maniobras y seguridad, así como un sistema de gobierno a caña y un único timón.
El proceso de diseño deberá haber incorporado herramientas avanzadas de optimización hidrodinámica y aerodinámica (incluyendo, como mínimo, análisis de predicción de velocidad (VPP) y optimización de casco y plano vélico), con el fin de maximizar la relación potencia vélica / desplazamiento, y garantizar una estabilidad dinámica adecuada.
Construcción de casco
La construcción de casco y cubierta debe haber sido realizada en sándwich de fibra de carbono al vacío, con núcleo adecuado por zonas. La cubierta será sin cabina elevada con objeto de permitir maximizar el cazado
de los carros del Génova, con superficie antideslizante, recorridos despejados y controles accesibles.
La quilla será en forma de “T” invertida con trim tab optimizada para la regla ORC, no deberá tener una antigüedad superior a tres (3) años a contar desde la fecha de firma del Pliego. En cuanto al timón, de pala simple, deberá ser de geometría moderna de última generación (pala de alta relación y aspecto), con mecha en carbono. Se incluirá una pala de respeto. Ambas palas estarán fabricada en carbono. La embarcación deberá contar sólo con la habitabilidad que la fórmula ORC performance exige.
Prestaciones del velero
Uno de los elementos clave del procedimiento de aceptación será la comprobación de las prestaciones del velero, navegando en diferentes rumbos y condiciones, según los parámetros técnicos establecidos en el pliego. Esta exigencia sitúa a la embarcación en el ámbito de los veleros de altas prestaciones, con capacidad para ofrecer un rendimiento contrastado y reproducible.
Asimismo, durante las pruebas se evaluará el comportamiento de los elementos estructurales, los sistemas de gobierno, la motorización, la instalación eléctrica y la jarcia, tanto fija como de labor, asegurando su fiabilidad y coherencia con el uso intensivo previsto en el ámbito formativo.
El contrato incluye la verificación completa de los sistemas de navegación, electrónica y sensores, cuyo funcionamiento deberá quedar plenamente acreditado durante las pruebas de mar. El pliego establece que cada ensayo contará con su correspondiente protocolo, que será firmado por las partes y recogerá las observaciones relevantes, con el objetivo de facilitar la transferencia interna de conocimiento sobre los sistemas y equipos embarcados. Las pruebas de mar servirán también para confirmar la corrección de posibles observaciones o no conformidades detectadas en fases anteriores, documentando su cierre antes de la entrega definitiva del velero a la Armada.
Adiestramiento previo a la entrega
El expediente dedica un apartado específico al adiestramiento previo a la entrega, que se concibe como una fase esencial del contrato. Antes de la recepción final del buque, el adjudicatario deberá facilitar la integración de hasta tres miembros de la Armada en la tripulación o equipo del velero durante varios días, ya sea inmediatamente antes de la entrega o durante su traslado desde el puerto base hasta el punto designado.
Este periodo de integración permitirá a la dotación adquirir destrezas prácticas esenciales relacionadas con la maniobra, la seguridad, la electrónica de navegación y la filosofía de mantenimiento de la embarcación. El alcance mínimo de la formación incluye procedimientos de seguridad a bordo, respuesta ante emergencias, maniobras a vela y a motor, uso del sistema de gobierno, trimado, manejo de jarcia y acastillaje, así como la operación de los sistemas de propulsión, energía e hidráulica.
También se contempla la formación en configuración y uso básico de la electrónica de navegación, manejo de displays, registro de datos y rutinas de mantenimiento cotidiano, garantizando que la Armada pueda operar el velero de forma autónoma desde el primer momento.