El Concello de Marín tramitó un total de 2.482 denuncias por infracciones de tráfico durante el año 2025, según recoge el informe de gestión municipal hecho público por el gobierno local. Los datos reflejan un volumen relevante de sanciones, con predominio de infracciones graves y una concentración significativa en el casco urbano.
Del total de multas, el 48% correspondieron a vehículos del propio municipio, mientras que un 35% procedían del resto de la provincia y alrededor de un 16% de otras provincias. Además, 123 denuncias implicaron pérdida de puntos del carné de conducir.
Las principales vías donde se concentraron las sanciones fueron la Avenida de Ourense (339), la Praza de España (323), la rúa Jaime Janer (272) y Concepción Arenal (156), lo que evidencia una presión notable sobre el tráfico en el centro.
Cerca del 70% de las infracciones fueron calificadas como graves, frente a un 28% leves y un 3% muy graves. La mayoría están relacionadas con estacionamiento indebido, aunque también destacan sanciones por consumo de alcohol o drogas al volante y por incumplimientos de la señalización.

En términos económicos, el Concello recaudó 188.336 euros tras el cobro de 1.810 multas, la mayoría abonadas en período voluntario. El informe también señala que casi la mitad de las denuncias se concentraron en los últimos cuatro meses del año.
Tendencia común
El comportamiento observado en municipios como Cangas, Moaña y Bueu permite contextualizar las cifras de Marín dentro de una tendencia común.
En el caso de Cangas, el municipio más poblado de la comarca, con más de 26.000 habitantes, la presión sobre el tráfico se intensifica especialmente en verano, cuando la población llega a triplicarse.
Esta situación tiene un impacto directo en la movilidad y en el volumen de sanciones: durante los meses estivales, el número de multas en zonas urbanas llega a duplicar el del resto del año.
Según datos del ORAL, el número de sanciones por parte de la Policía Local en julio y agosto supera el doble del resto de mensualidades de 2024 solo en zona urbana.
Este patrón estacional se reproduce, en menor escala, en Moaña y Bueu, donde también se registran aumentos de población y de tráfico en verano, lo que obliga a reforzar el control viario y la actividad sancionadora.

Movilidad reducida
En el caso de Marín, este volumen de sanciones, especialmente las vinculadas al estacionamiento indebido, apunta también a un problema estructural que comparten muchos municipios del entorno: la falta de plazas de aparcamiento suficientes en las zonas de mayor actividad.
La presión sobre el espacio público, agravada en momentos de alta afluencia, acaba trasladándose a un aumento de conductas irregulares —doble fila, ocupación de zonas no habilitadas o estacionamientos prolongados— que derivan en sanciones.
En este sentido, el número de multas no solo refleja el grado de control policial, sino también las limitaciones del modelo de movilidad urbana y la necesidad de avanzar en soluciones que equilibren acceso, rotación y uso ordenado del espacio común.