A Capirota, Carmen Pesqueira Domínguez, una mujer marinense símbolo la represión franquista de 1936, nació en A Mouta (Marín) el 1 de julio de 1907, hija de Antonio Pesqueira Pérez y Gumersinda Domínguez Pesqueira. Su culpa: defender los maltratos que unos falangistas estaban infringiendo a un hombre. Por eso abusaron de ella y la mataron.
Como cada mes de agosto, pero especialmente éste, que se cumple el 90 Aniversario de su asesinato, un amplio colectivo de Marín se reunió en La Plaza dedicada a su memoria. Tenía sólo 29 años.
La Plaza, que fue inaugurada en 2018 después de un acuerdo unánime de la corporación municipal, junto con el Pozo da Revolta dedicado a las víctimas de la represión, forman los símbolos de los represaliados locales de la Guerra.

De familia humilde, trabajaba como costurera y lavandera, entre otros lugares para el Priorato y familias acomodadas de Marín, y era madre soltera. Las fuentes históricas consultadas señalan que no se le conocía militancia política.

Contra los falangistas
Según la memoria oral e investigaciones posteriores, en agosto de 1936 Carmen presenció cómo un grupo de falangistas estaba golpeando a un hombre en la Rúa da Ponte de Marín, al parecer por no realizar el saludo fascista. Carmen intervino y se enfrentó verbalmente a los agresores, recriminándoles lo que estaban haciendo.
La represalia fue terrible. Fue secuestrada y llevada al Pozo da Revolta, en Bagüín-Mogor, donde fue maltratada y asesinada a tiros entre el 18 y el 19 de agosto de 1936. Tenía 29 años. Las reconstrucciones históricas sostienen además que sufrió torturas y violencia sexual antes de morir.
Hay otro dato especialmente importante: Dolores Blanco Montes, “Lola de Cangas”, también fue llevada al Pozo da Revolta y consiguió sobrevivir, herida, lo que permitió que existiera un testimonio posterior de aquellos acontecimientos.




