La celebración está organizada por la Asociación Cultural Pousos da Area, con la colaboración del Concello de Marín. A partir de las 13:00 horas, se ofrecerá degustación gratuita de este plato tradicional de la cocina popular gallega —elaborado con harina de maíz cocida en caldo y acompañado de productos del cocido— hasta agotar existencias.

Esta celebración rescata una receta de la cocina popular gallega: el bolo do pote —una masa de harina de maíz cocida en caldo y servida tradicionalmente con chorizo, oreja y caldo caliente— que era habitual en las mesas rurales como acompañamiento del cocido en tiempos de necesidad.

Solidaridad y comunidad
La fiesta mantiene además su vínculo con la Andaina Montes e Praias, ruta senderista que recorre montes y litoral del municipio y que culmina en la Alameda, reforzando el carácter participativo y comunitario de la jornada.
Esta prueba combinada, que en ediciones recientes ha contado con el respaldo de corredores y aficionados al senderismo así como de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) a través de acciones solidarias, convierte la jornada en un espacio de encuentro deporte-solidario y tradición gastronómica, en el que los participantes de la andaina terminan su recorrido en el entorno de la fiesta y comparten la degustación popular.
Más allá de la degustación, la Festa do Bolo do Pote se ha consolidado como un referente local de convivencia y recuperación de la memoria culinaria de Galicia, articulando elementos festivos, solidarios y comunitarios en el calendario primaveral de Marín.
Recupar la tradición
Los bolos de pote, también llamados petotes, pelouros o petelos son un alimento tradicional gallego en peligro de extinción. Pocos son los gallegos (especialmente los más jóvenes) que han probado estas singulares elaboraciones y, menos aún, los que saben prepararlos.
Su nombre en gallego quiere decir algo así como “bolas de olla” haciendo referencia a su forma y a cómo se cocinan. Los bolos de pote son una masa de harina de maíz de forma redondeada que se cuece en el agua del cocido para ser degustado junto con los demás ingredientes.
Su consistencia permite cortarlos con un cuchillo y muchos aseguran que como mejor saben es acompañando al chorizo del cocido gallego. Se dice que los bolos do pote eran el sustituto del pan y el mejor acompañamiento para comer el cocido.