El 1 de diciembre del año 2017, Nuria Rodríguez, vecina de Marín, decidió montar junto con su marido, Javier Esperón, de Poio, una recoleta tienda ubicada en la céntrica calle Méndez Núñez y dedicada, en un principio, al aroma de hombre y de mujer. Entre los dos, tuvieron el olfato de llamarla «Magic Perfums».
Hoy, el negocio cuenta con artículos para la casa, ropa de hogar, perfumes selectos de nicho, artículos solidarios y artesanales de la tierra con certificado de calidad, como el champú sólido de leche de burra, que causa furor entre sus clientela.

Tras casi una década de esa aventura, Nuria Rodríguez agradece a todos los que hicieron posible el cumplimiento de ese sueño tanto en los buenos como en los malos momentos, en el Covid, circunstancia que le obligó a cerrar y que superó gracias a la consideración del propietario del local y la excelente respuesta a la venta a domicilio. «Somos una comunidad en Méndez Núñez que nos apoyamos y ayudamos muchos», afirma emocionada.

Diario Marín: ¿Cómo se consigue mantener una clientela fiel durante ocho años en un lugar tan pequeño como Marín?
Nuria Rodríguez: Nosotros siempre hemos basado nuestra filosofía de comercio no sólo en la calidad del producto, sino también en el cuidado al servicio, ofreciendo respuestas para la satisfacción del cliente y fijándonos en el detalle. En estos ocho años que llevamos abiertos, obsequiamos en nuestro aniversario con aguinaldos que la clientela más fiel espera con gran expectación para ver con qué les sorprendemos: un perfumador de bolso, un jabón, un llavero, una bolsita, y a cambio, siempre nos traen algo, plantitas, pequeños regalitos que nos van uniendo. Ahora, por ejemplo, como tenemos cosechas de castañas, suelo ofrecerles castañas gratuitamente.
El aroma tras un viaje
Diario Marín: ¿Cómo se les ocurrió la idea de traer este tipo de fórmulas de perfumes?
Nuria Rodríguez: Fue en unas vacaciones que emprendimos mi marido y yo, y descubrimos esta casa de perfumes. Entonces, teníamos otro concepto de la marca blanca, pero cuando lo probamos, nos sorprendió la duración y fijación de los mismos. El nombre lo escogimos nosotros y trabajamos directamente con el laboratorio. Gracias a no tener intermediarios y de trabajar directamente con la fábrica, podemos ajustar el precio que tenemos.
Diario Marín: ¿Con ese espíritu emprendedor, luego me imagino que iniciaron la búsqueda de local y a por ello?
Nuria Rodríguez: Sí, antes en Marín había una tienda que cerró hace unos años y, por tanto, la gente ya sabía de la existencia de este tipo de aromas. Buscamos un local y nada más verlo en esta calle peatonal ya nos encantó y lo decoramos de manera muy sencilla.
Perfumes nicho, locales y productos solidarios
DM: ¿Qué tipo de perfumes venden?
Nuria Rodríguez: Son imitaciones de todas las marcas, pero también estamos incorporando la alta perfumería, los llamados perfumes de nicho, especiales, con aceites de primera calidad. Y también productos naturales, como son los jabones de leche de burra para el pelo, un producto que las clientes aprecian considerablemente. Vienen, además, con unos envases muy coquetos para regalo con certificado de calidad. También apoyamos los productos locales, como los aceites gallegos para la piel y el cuerpo; la esponja de Puente Candelas o cepillos dentales de Bambú.

DM: ¿Y la expansión hacia otros productos?
Nuria Rodríguez: Hacia el hogar. Ambientación para los olores de la casa, la lavadora, para las estancias, para la ropa recién lavada. Como el olor de lavanda natural. Sin embargo, nuestros productos no se pueden poner en el escaparate porque se deterioran, así que también nos gusta ayudar a quien lo necesita y por eso, tenemos en el escaparate unos preciosos muñecos de crochet solidarios Amiguris que hace una chica marinense con problemas de salud. Son preciosos, así que animamos a todos a venir a ver nuestro escaparate para que se animen a pasar.
Con esta fórmula de compaginar productos únicos, de la tierra y solidarios, Nuria Rodríguez ha conseguido crear un pequeño edén de olores que la mayoría de los marinenses aprecian y visitan cada vez que tienen que sorprender con un obsequio. Por decirlo de otra manera, ‘el buen olfato’ para los negocios, les permitió avanzar en su tierra, Marín.