El Concello de Marín prometió que la inauguración del Auditorio tendría lugar durante el primer trimestre de 2026. A decir por el exterior y por la proyección de algún que otro evento cultural, no le queda mucho, pero todo hace pensar que será algo más tarde. Con las vacaciones de Semana Santa y la paralización de los remates, su inauguración es previsible que se aplace al mes de abril.

Tampoco, el Consistorio ha convocado aún la plaza de técnico cultural, que será esencial para apoyar la buena marcha de los eventos. Por lo tanto, este 2026 parece ser que se convertirá en un año de acoplamiento, de ver cómo se realiza la integración de la Oficina de Turismo de Marín en su nuevo emplazamiento, en el interior de las instalaciones del Auditorio, para que con el transcurrir de los meses todo se vaya poniendo en su sitio. Las elecciones municipales están al caer, a principios de 2027, y de ahí, que su resultado sea decisivo para el PP de Marín.

Su historia es de sobra conocida por los habitantes de la Villa de Marín. La macro-infraestructura se gestó en plena pandemia como la pieza central de la Estrategia Dusi de Marín 2020. Anteriormente al PP, durante los gobiernos de PSOE y BNG habían intentado ejecutar algo así, pero no fue hasta que llegó la alcaldesa popular María Ramallo, cuando se consiguió sacar adelante. De hecho, será su gran obra faraónica y por la que más se reconocerá su legado.
6,4 millones de euros
El coste del Auditorio ha ido subiendo con los años. El montante que se barajó en 2021 fue de 4,3 millones de euros, luego pasó en 2022 a los 5,4 millones de euros pero las últimas actualizaciones que incluyen equipamiento escénico y remates han situado la inversión total por encima de los 6,4 millones de euros. A su puesta en marcha han contribuido los fondos de todas las administraciones estatales, el propio Concello, la Xunta de Galicia, el Estado y los fondos europeos.

Pero la edificación del Auditorio ha sido la punta de lanza para transformar una zona caracterizada por el caos de tráfico. Coches y contenedores era lo primero que veían las personas que se acercaban a Marín o pasaban de paso para sus playas, nadie se detenía, nadie consumía, y así ni el comercio ni la restauración podía salir adelante. Ahora esta vuelta de tuerca, más las 400 viviendas proyectadas en el centro de Marín por la Xunta, y los nuevos planes de movilidad en el casco histórico y en Cantodarea, bien podrían atraer a unos visitantes deseando de encontrar una zona de recreo cercana al mar para pasar el día.
Piscina de agua salada
Al mismo tiempo que se avanzaba en su exterior e interior del centro, el Consistorio también ha intentado remodelar todo el entorno, para convertirlo en el Barrio Cultural y de Ocio soñado. Por eso, surgió la idea de la Piscina de Agua Salada y eliminar el último reducto marinero de la Villa, del Cementerio de Chalanas, para crear una piscina de agua salada donde el baño está prohibido con una inversión aproximada de un millón de euros. Hay quien tiene buenos augurios a este proyecto, otros no tanto, el tiempo lo dirá.


El césped y la piscina no fue lo único, también se remodeló la entrada al Paseo Alcalde Blanco, con una entrada más espaciada para los viandantes y ciclistas. Ahora ambos espacios presentan cambios importantes que están pendientes de rematar, pero aún quedará por acondicionar con zonas verdes y plantas ambos lugares. El ejemplo lo tenemos en las grandes jardineras colocadas a la entrada de todo este nuevo entorno.



Por último queda crear una nueva cancha de baloncesto al lado del Auditorio y remodelar esa zona. Una vez que todo este legado quedé acabado, Marín contará con su ansiado Auditorio, que dispondrá de 550 plazas. Tendrá una sala principal y espacios polivalentes para diversos eventos. Se ha destinado un total de 336.000 para equipamiento técnico y escénico de alta calidad, donde se prevé albergar una amplía gama de propuestas desde conciertos y teatro, hasta conferencias y actos socioculturales. Uno de los principales eventos será la Gala del Deporte de Marín. Y ya empiezan a programarse los eventos de mayo, porque evidentemente un Auditorio vale, lo que vale su programación.
Ahora queda por preguntarse cómo aparcarán los coches cuando realmente se convoque un evento multitudinario en su programación, pero ese asunto ya será otro reportaje que cubrirán otros.