Todo estaba preparado para una jornada lluviosa, sin embargo, el mediodía de ayer en Marín fue más soleado que otra cosa. A las seis de la tarde, que es cuando se iniciaba el velatorio de la sardina en la Carpa, el cielo estaba escampado y los rezos por la difunta se unieron a las oraciones para orar por un Entierro menos pasado por agua, sin mojarse, pero no pudo ser. Una hora más tarde, ya sin luz, empezó a llover sin tregua para los familiares de la difunta.
Y como era de esperar, la Comitiva Fúnebre del Entierro se empapó. Entre pan de millo y vino, como manda la tradición, todos los familiares (viudos, hijos, nietos, amigos y conocidos de la sardina), engalanados con sus mejores vestimentas y, de luto riguroso para «chorar» a la sardina, se calaron hasta los huesos tras el chaparrón.

A la hora que comenzó el Entierro, ocho de la tarde, entre las lágrimas que brotaban de los asistentes y la copiosa lluvia, Marín se convirtió en un auténtico espectáculo de agua, sátira y risas para celebrar una de sus fiestas declarada Bien de Interés Turístico por la Xunta de Galicia, cuya tradición se remonta a 1851, pero que sólo se encuentra documentada desde el año 1882, en pleno siglo diecinueve.
La fiesta, que se ha celebrado desde entonces, ininterrumpidamente está organizada por el Ateneo Santa Cecilia y representa uno de los aspectos más intrínsecos de la cultura marinense, y por ende, de toda Galicia: la retranquita o la ironía. Esa manera de estar en la vida riéndose de las penalidades propias para seguir adelante pese a las dramáticas circunstancias de la existencia.

Cortejo fúnebre: obispo y choronas
La costumbre del Entierro de la Sardina se consolida así como una de las más antiguas de la zona. La jornada incluye el velatorio de la sardina comiendo pan de millo y bebiendo vino, seguido de un cortejo fúnebre satírico con personajes como el Obispo y las «choronas» (lloronas). Desde principios del siglo XX, 1903, se lee un sermón satírico en la plaza do Reloxo, en el Templo Vello.

Fin: Puerto
A diferencia de otras localidades que queman la sardina, en Marín se arroja al mar en el puerto, simbolizando la purificación y el fin del carnaval (Entroido) para dar paso a la Cuaresma. La fiesta combina el duelo satírico con el humor, siendo una mezcla de procesión de Semana Santa y fiesta popular.

Con el Entierro de la Sardina, comenzaba antiguamente el tiempo de la Cuaresma, hoy por hoy un poco más laxo para dar tregua al Gran Desfile de Carnaval, que tendrá lugar el próximo domingo 1 de marzo tras el aplazamiento por las condiciones meteorológicas.
