Las buenas condiciones meteorológicas, el ambiente festivo y la alta participación han erigido a la Festa Corsaria como el acontecimiento del año en el municipio. No faltó ni Gago de Mendoza por las calles. Hasta bien entrada la madrugada del domingo, Marín se transformó en una aldea del siglo XVIII y principios de XIX. Todos a una, intentando salvar la villa de los corsarios ingleses.

Los ingleses, que componen el grupo musical Turdión, integrado por 15 músicos repartidos por todos los festejos de España, explicaron que a Marín habían llegado con el formato trío formado por Noel David Barajas, al mando de la percusión (tambores), Tania Fernández, con la gaita francesa (Biniu) y Javier Franco, con la Bombarda, un instrumento musical de madera y viento.

Ambiente familiar
La marca lleva viniendo a la fiesta corsaria de Marín consecutivamente tres años pero ésta es la primera vez que les toca vestirse de los «malos», los ingleses. «La Fiesta Corsaria nos resulta muy interesante porque vemos a mucha gente que participa, se observa un ambiente familiar y eso es sorprendente, porque en otros lugares se ven perfiles adultos o niños, pero en Marín se ve una aire familiar que es digno de destacar gracias a una programación muy completa», explica Javier Franco.

En Galicia, el grupo trabaja con la empresa «Hípica Celta» que produce varios eventos importantes. Para Tania Fernández, abogada colegiada, opositora y experta en la gaita francesa, «un biniu francés, un instrumento bretón que toco a dúo con bombarda, como se compone realmente en la estructura francesa, la experiencia de Marín merece la pena”. Noel David Barajas, asegura que siempre que les dejen volverán, «es el tercer año que vengo y hemos tenido muy buen tiempo lo que ha provocado que la gente se haya volcado en salir a la calle. La gente agradece mucho esta animación de música».

Sin duda, los instrumentos de época es lo que hace retroceder en el tiempo y volcarse en un siglo que no vivieron pero a través de la percusión y los instrumentos de viento lo pueden percibir. Entre los grupos compuestos por músicos también se encontraba uno de los mejores gaiteros de Galicia, llegado de Santiago de Compostela.

Oficios: canteros, ceramistas
Capítulo aparte destacaron los artesanos llegados de todos los lugares de la región. Entre ellos, Fran Ameixeiras, un Licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca, especializado en ilustración y pintura, que tiene como afición recuperar el arte rupestre en piedra. «Siempre me ha apasionado el mundo de los petroglifos que es lo que he traído a Marín junto con réplicas de esculturas romanas basadas en los dragones de las iglesias, elementos también de fantasía».

Para Ameixeiras, que nació en Vigo y trabaja en Cuntis, esta devoción por la piedra empezó hace unos diez años, ahora tiene 55, guiado por un artista llamado Paulino, cuyas esculturas respetaban mucho la forma de la piedra. «En el monte, suelo escoger piedras que ya me sugieren formas para adaptarme también a la forma. Paulino me fue enseñando lo más básico pero no creo que este oficio tan bello continué en mi familia», explica a Diario Marín.

Comidas y cenas en la calle
Las comidas y cenas en la calle, unas 60 autorizadas por el Concello, resultaron todo un éxito. Hubo concurso de escenificación y ambientación para la hostelería y particulares.
En la sección de bares y restaurantes, el ganador resultó El Pato Donald, situado en la calle Méndez Núñez, cuyo camarero recreaba la imagen de un pescador de la época con una raspa de sardina enganchada en la red. En los fogones, el maestro cocinero y su ayudante preparaban una paella para los comensales (a diez euros el platazo), que esta escribana pudo acreditar de sabor suculenta. El segundo premio/accésit fue para el Bar Taxi.


Para los particulares, el Concello anunció a los ganadores: el Primer Premio fue otorgado a María Reyes Budiño-García y los Accésit para José María Sanjorge Torres, Víctor Manuel Iglesias Piñeiro y Sebastián Freire Moreira.





La noche corsaria se prolongó hasta altas horas de la madrugada gracias al espectáculo de DJ que hubo en la Plaza de España y que culminaron unos fuegos artificiales que comenzaron a las 12 de la noche.





Ahora queda por delante otro año más para hacer más grande esta Festa Corsaria. En septiembre, con San Miguel y Migheleiro seguro que los marinenses volverán a animarse a salir a la calle.