Las cartas sobre la acumulación de horas extras del personal público entre Gobierno y oposición continúan. El portavoz del PSdG-PSOE, Manuel Pazos, explicó ayer en otra misiva que el Concello ha gastado 271.000 euros en horas extras, una cifra muy superior a los 188.000 euros presupuestados por este concepto y un 20% más que en el anterior ejercicio.
Además, añadió que la controversia se inicia en el último Pleno del Concello celebrado. «El problema comienza cuando la Sra. Ramallo lleva al Pleno un documento con errores que, ni siquiera, detecta porque sencillamente no se lo ha leído. Y eso, a pesar, de que el informe es demoledor para su gestión de la horas extras», subrayó el socialista.

Horas de tres cifras
En este sentido, el portavoz del PSdG-PSOE en Marín advierte que la versión oficial ofrecida en el debate plenario es que «esas horas» se producen por una jubilación y una persona de baja en el servicio. «Ni ella misma sabía que esa cifra no era real, porque en el fondo le parecía perfectamente posible y se afanaba en justificarse», afirma Pazos en su misiva.
Esa fue su versión oficial hasta que se descubrió que una de las cifras podría contener un error tipográfico. «Nada dice de quien realiza 140,5 horas, ni de las 552 horas, 651 horas, 696 horas extraordinarias de otros. Debe parecerle normal pese a que el límite legal es de 80 horas anuales».
Brigadas municipales
Para Pazos Lamoso, «realmente el problema no es que falte una coma en el informe de intervención, lo que falta es poner punto final a tanto desgobierno municipal. Ya conocíamos el caso en la ejecución de las obras municipales, y ahora sabemos que ese mismo desorden alcanza también a la gestión de las brigadas municipales».

Lenguaje faltón de la alcaldesa
«Mención aparte», prosigue el portavoz socialista, «merece el tono de su último escrito en el que le califica de «estrellita», de querer «hacerse el simpático», o de ser «un enterao». Un lenguaje que el socialista calificó de «faltón e impropio para quien ostenta un cargo institucional como es la alcaldía».
E insiste en no caer en esas descalificaciones. «No lo he hecho antes ni lo haré ahora. Lo único que puedo decirle es que no me va amedrantar y que voy a seguir denunciando públicamente su absoluto descontrol en la gestión de las horas extras». Es decir, seguir asumiendo la labor de la oposición que le han encomendado sus votantes.