Marín afronta una de las mayores operaciones urbanísticas de los últimos años tras la aprobación por parte de la Xunta de Galicia del Proyecto de Interese Autonómico (PIA) que permitirá desarrollar el ámbito R-2.2 de Raposeiras para la construcción de hasta 400 viviendas, mayoritariamente protegidas.
La actuación, publicada en el Diario Oficial de Galicia, tiene como finalidad principal crear suelo residencial asequible en un municipio tensionado por la demanda.
Sin embargo, desde el último pleno municipal el debate ha alcanzado un nivel superior al incluir la necesidad de una nueva residencia de mayores que lleva desde 2022 como una prioridad aprobada por unanimidad por la corporación municipal pero que parece aparcada en esta legislatura.
La moción del PSdeG que contó con el apoyo del BNG y la negativa del PP en el gobierno municipal, consideraba la posibilidad de aprovechar ese PAI para incluir una pequeña parte de esos terrenos para espacio dotacional para esa futura construcción en Marín.
Suelo residencial
El PXOM de Marín clasifica el sector R-2 Raposeiras como Suelo Urbanizable Delimitado de uso residencial, pero contempla reservas de suelo para dotaciones públicas y equipamientos comunitarios.
Además, el cuadro de compatibilidad de usos permite expresamente la implantación de equipamientos asistenciales —como residencias de mayores— siempre que se concreten en el plan parcial que desarrolle el sector.
Es decir, desde el punto de vista urbanístico, no sería necesaria una modificación del PXOM: bastaría con que el futuro plan parcial incorpore la parcela dotacional correspondiente.

Rechazo a la moción
Precisamente esas posibles limitaciones jurídicas fueron el argumento esgrimido por el equipo de gobierno para no apoyar esta iniciativa. Sin embargo, viendo las opciones abiertas en el propio PXOM, la cuestión no es técnica ni jurídica, sino política y de planificación estratégica.
El grupo socialista en el Concello defendió en pleno la reserva de una parcela en Raposeiras para una residencia pública de mayores, argumentando el envejecimiento progresivo del municipio y la insuficiencia de plazas existentes.
El PSOE de Marín quería asegurar terrenos para la construcción de una residencia pública de mayores, ante el déficit de plazas con solo 78 en el municipio y el envejecimiento demográfico acelerado de la villa.
La moción señalaba expresamente la posibilidad de reservar una parcela de unos 5.000 m² dentro del ámbito de Raposeiras, aprovechando la oportunidad del PIA para destinarla a una infraestructura de uso social con capacidad entre 140 y 160 plazas.
Organizaciones sociales y representantes del sector asistencial han señalado que la falta de una residencia pública bien dotada obliga a muchas familias a buscar plazas fuera de Marín o a asumir costes elevados.
Mientras, otros proyectos como la renovación de la residencia existente en la calle Ezequiel Massoni promovida por la Xunta —que se está reformando con una inversión de más de 1,5 millones de euros— no reemplazan la necesidad de ampliar la oferta de atención residencial cualificada en el municipio.

Galicia con ratios por debajo
Según los últimos informes de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, con datos de 2024, Galicia cuenta con 25.017 plazas residenciales para personas mayores. La ratio es de 3,43 plazas por cada 100 mayores de 65 años.
El estándar técnico de referencia utilizado por múltiples entidades sitúa la cobertura adecuada en 5 plazas por cada 100 mayores. Para alcanzar esa ratio, Galicia necesitaría más de 11.500 plazas adicionales.
Precisamente, este fue el argumento planteado por los representantes municipales del BNG con datos específicos sobre las necesidades sociales de Marín, en particular y de Galicia en general.
Marín, como buena parte del litoral pontevedrés, presenta una estructura demográfica envejecida que incrementa la presión sobre los servicios asistenciales. La falta de plazas obliga en muchos casos a recurrir a centros fuera del municipio o a asumir costes elevados en el ámbito privado.
Si se aplicara la ratio de referencia de 5 plazas por cada 100 mayores al padrón local, la diferencia entre la cobertura actual y la deseable resultaría significativa.
De acuerdo al padrón municipal, se puede contabilizar aproximadamente unos 5000 mayores de 65 años. Las necesidades para Marín según los estandares de organismos internacionales sería de aproximadamente entre 170 a 200 plazas . Un dato muy por debajo del actual número de plazas en el municipio.
Una decisión estratégica
Más allá de las posiciones partidistas, el desarrollo de Raposeiras es una oportunidad singular porque el sector aún no está parcelado. Es el momento oportuno para las reservas dotacionales que pueden definirse ahora. Y, además, el planeamiento derivado está pendiente de redacción.
Incorporar una residencia pública en esta fase sería jurídicamente viable y financieramente planificable mediante coordinación entre Concello y Xunta, a través del Instituto Galego da Vivenda e Solo y la Consellería de Política Social.
El momento clave es precisamente ahora. Una vez aprobado el plan parcial sin esa previsión, la incorporación posterior exigiría modificaciones más complejas.
Más allá de la vivienda
El PIA responde a la necesidad de vivienda protegida, una prioridad social incuestionable. Pero el desarrollo urbano sostenible exige integrar también servicios que acompañen el ciclo vital de la población.
En un territorio donde el envejecimiento no es una previsión futura sino una realidad presente, la planificación de equipamientos asistenciales no puede considerarse accesoria.
Raposeiras abre la puerta a resolver dos necesidades estructurales: acceso a vivienda y atención a mayores. La cuestión es si la oportunidad se aprovechará en toda su dimensión.