Las farmacias reforzarán la detección de la violencia de género

Las farmacias de la comarca dan un paso adelante en la lucha contra la violencia de género. Varias profesionales de Marín participaron en un encuentro formativo en Cangas para reforzar la detección temprana y el acompañamiento a víctimas desde estos espacios de proximidad.
13 de noviembre de 2025
1 minuto lectura
Reunión celebrada en Cangas el pasado 6 de noviembre.

Cangas do Morrazo acogió recientemente una jornada formativa dirigida a profesionales de oficinas de farmacia de la comarca, entre ellas varias de Marín, con el objetivo de reforzar su papel en la detección y acompañamiento de posibles víctimas de violencia de género.

También acudieron trabajadores de los centros de salud de poblaciones como Cangas, Moaña, Bueu y Marín para poner en común experiencias con las directoras de los CIM de estas localidades y con las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

La iniciativa se enmarca en el programa impulsado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Pontevedra y la Subdelegación del Gobierno, que pretende consolidar las farmacias como espacios accesibles y seguros para mujeres que necesiten orientación o ayuda.

Durante el encuentro, se abordaron los protocolos de actuación, las señales de alerta más habituales y los canales de coordinación con los Centros de Información a la Mujer (CIM), servicios sociales, Atención Primaria y fuerzas de seguridad. Se incidió especialmente en la necesidad de generar un entorno de confianza y discreción, clave para que las víctimas puedan solicitar apoyo sin exponerse a riesgos.

Las farmacias podrán adherirse a la red de Puntos Violeta como espacios de seguridad.

Puntos de proximidad

El papel de las farmacias es especialmente relevante en comarcas donde algunos servicios especializados no están siempre próximos, lo que convierte estos establecimientos en puntos de proximidad reconocibles para la ciudadanía.

Su presencia capilar y su contacto cotidiano con la población las sitúan en una posición idónea para detectar cambios de comportamiento, signos de control o conversación que puedan alertar de una situación de violencia.

Las profesionales asistentes destacaron la importancia de que el personal farmacéutico cuente con herramientas formativas adaptadas, así como con redes de derivación claras que faciliten la respuesta rápida y coordinada.

El programa continuará con nuevas sesiones en distintos municipios de la provincia, con el objetivo de extender la red de farmacias como puntos seguros y avanzar hacia una respuesta comunitaria más amplia frente a la violencia machista.

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