La bajada de temperaturas de estos días vuelve a poner el foco en la atención a las personas sin hogar en Marín, especialmente a quienes duermen en la calle y carecen de un lugar seguro donde resguardarse del frío.
El municipio no cuenta actualmente con un albergue propio ni con un dispositivo nocturno específico para sinhogarismo, por lo que los apoyos disponibles se canalizan a través de los Servicios Sociales municipales, entidades locales y recursos de la ciudad de Pontevedra.
Desde la Concejalía de Benestar Social recuerdan que las personas en situación de vulnerabilidad pueden acudir a los Servicios Sociales del Concello, ubicados en la Finca de Briz, donde se ofrece orientación, valoración social y derivación a recursos adecuados.
Sin lugar para pernoctar
En el ámbito local, Marín dispone de un comedor social gestionado por las Hijas de la Caridad, que continúa siendo un punto de apoyo fundamental para garantizar alimentación diaria, especialmente en periodos de frío.
Sin embargo, hay que destacar la falta de recursos ante la ausencia de un espacio municipal para pernocta. La respuesta más inmediata para quienes duermen al raso depende de los centros que Cáritas Interparroquial gestiona en Pontevedra, a menos de 15 minutos del municipio.
Allí funcionan un albergue con 27 plazas y un centro de día recientemente ampliado, que ofrece duchas, lavandería, apoyo social y un espacio cálido donde permanecer durante el día. En invierno, Cáritas activa además un protocolo reforzado para intentar atender el aumento de demanda, aunque la entidad reconoce que las plazas suelen agotarse.
En paralelo, ONG de la comarca, como Boa Vida, desarrollan proyectos piloto de viviendas compartidas, orientados a combatir la soledad no deseada y ofrecer alternativas habitacionales a personas vulnerables. Aunque no se dirigen exclusivamente al sinhogarismo grave, suponen una vía innovadora para promover estabilidad residencial y acompañamiento social.

Cáritas en Marín
Cáritas Parroquial de Marín atiende con regularidad a 72 familias con escasos recursos o que afrontan situaciones de riesgo de exclusión social. También mantiene alojamientos temporales en cuatro pisos -tres en propiedad y uno en alquiler-, que originariamente se destinaron para inmigrantes, pero que, dentro de la redefinición de las necesidades de Cáritas Diocesana, se está sopesando cómo dar acogida también a situaciones puntuales de familias monoparentales con menores.