Da igual que uno sea monárquico o republicano, lo cierto es que en los próximos días Marín vivirá un hecho histórico, años antes repetido por el Príncipe de Asturias, actual Rey Felipe VI y por el Rey Emérito Juan Carlos I: la llegada del buque insignia Sebastián Elcano a la Escuela Naval Militar con la que será la futura Reina de España: la princesa Leonor. Eso guste o no, será un hecho que marcará la historia de Marín y la de España.
Por primera vez, desde Isabel II, una mujer accederá al trono de España, y por primera vez en la historia, una mujer habrá realizado la instrucción militar para ejercer de Reina (aún le queda la Academia del Aire, en Murcia, unos estudios que comenzará después del descanso estival). Aquí, en la modesta villa de Marín, será nombrada el próximo 14 de julio Hija Predilecta en el Concello de la localidad y de esta manera, los marinenses y las instituciones marinenses reconocerán con este título el orgullo de haber contado con su presencia en el curso de 2024/2025.
Después, el Día Grande de Marín, la Virgen del Carmen, recibirá junto a sus compañeros los Despachos Reales, tras haber logrado completar con el Crucero de Instrucción sus estudios en la Armada. La Princesa Leonor se convertirá por derecho propio en una Guardamarina. En Marín, ya se está preparando todo para recibirla a ella y al resto de sus compañeros.
Dicen las malas lenguas que no le ha resultado fácil, especialmente la travesía en el mar. Aseguran que en muchas ocasiones la reina Letizia, como madre que es, estuvo a punto de sacarla del viaje por los continuos mareos que sufría. Cierto o no, resulta del todo comprensible, a madre y a hija. En su caso, jamás habría podido aguantar servidora esa entereza para estar en pleno océano ni la paciencia de esa madre para resistir que una hija lo estuviese pasando mal por España.

Sin embargo, lo ha superado. Uno no cuenta las veces que está a punto de rendirse, sino las que tiró hacia delante cumpliendo su compromiso y responsabilidad, pese a estar en las últimas, pese a no tener fuerzas. Ahora que veo a mi alrededor tantos jóvenes de su edad, intentando obtener su TFG o TFM (Trabajos Finales de Grado o Trabajos Finales de Máster) pienso en lo difícil que implica superar los miedos, las ansiedades, el no saber si se conseguirán vencer o no. Todos en esas edades, o casi todos con un punto de raciocinio, hemos sido inseguros, incapaces de afrontar los retos, de verlos insuperables. Se necesita un trabajo mental que exige muchísimo esfuerzo y resilencia.
Es verdad que la Princesa Leonor ha tenido y tiene todo de su parte, pero no le han regalado ser Guardiamarina con dos botes de Nescafé. Ha tenido que levantarse tempranísimo cada mañana, estudiar, realizar los ejercicios que sus superiores le mandaban.
El mérito y el esfuerzo
Ha tenido que viajar en un barco precioso, todo sea dicho, para asumir maniobras de vértigo que ni el más valiente. Y eso es su mérito, no el de su cuna ni del Estado Español, sino suyo, al igual que toda la generación que recientemente se presentó a las pruebas universitarias, lo mismo que todos los que se enfrentan estos días a sus trabajos de fin de carrera, de igual manera que los que estudian para una oposición…
Ese ha sido su esfuerzo, y también su mérito y el pueblo de Marín se lo reconocerá. El 14 y 16 del venidero mes de julio los marinenses tienen la oportunidad de entrar en la historia. De ver a la que será la próxima Reina de España vestida de la Armada Española y en su pueblo, en esta villa humilde de pescadores, y como uno más, recibirá su Real Despacho. ¡Enhorabuena Majestad!