El Black Friday, viernes que sigue al día de Acción de Gracias (cuarto jueves del mes de noviembre) en Estados Unidos, se convierte en una oda al consumismo en todo el mundo, incluido Marín. Con esta visión crítica y humorista, nuestro ilustrador se ríe de un día que, a veces, resulta un sinsentido.

Pero sirve para recordar por qué surgió este día y cuál es su verdadero origen. El Black Friday surgió en Estados Unidos, originado por la policía de Filadelfia en la década de 1950 o 1960 para describir el caos del tráfico y las aglomeraciones del día posterior al Día de Acción de Gracias. Los comercios, en un cambio de narrativa, adoptaron el término para referirse a la época en que sus cuentas pasaban de «rojas» (pérdidas) a «negras» (beneficios) gracias a las ventas masivas que se producían en esta fecha.
Origen en la fiebre del oro
Su origen se remonta al viernes 24 de septiembre de 1869, cuando dos agentes de bolsa de Wall Street (Jay Gould y Jim Fisk) intentaron acaparar todo el mercado del oro en sus manos aliándose con un famoso político de Nueva York, Boss Tweed, aunque fracasaron en el intento. Los tres intentaron sobornar a varios personajes importantes, incluidos algunos jueces. Pero el plan falló, ya que el precio del oro se desplomó en cuestión de minutos y muchos inversores se arruinaron, con lo que la jornada pasaría a ser conocida como «Viernes Negro», según Historia National Geographic.
La expresión Black Friday se usó casi un siglo más tarde, una jornada después de Acción de Gracias, a mediados de la década de 1950. Según recoge el diario Telegraph, el sábado después de la festividad iba a tener lugar un partido de fútbol americano entre el ejército y la marina. La ciudad de Filadelfia se colapsó el viernes ante la avalancha de personas que llegaron para hacer sus compras de Navidad y asistir al día siguiente al encuentro.
Viernes negro
Ante el caos, ningún policía pudo tomarse el día libre en la víspera del partido y los agentes tuvieron que trabajar largas jornadas de doce horas para controlar a las multitudes que abarrotaban la ciudad, por lo que bautizaron ese día con el nombre de «Viernes Negro». La iniciativa tuvo éxito y pronto los comerciantes de Filadelfia empezaron a usar ese término para describir a las hordas de personas que se daban cita en las tiendas de la ciudad el día después de Acción de Gracias.