La espera inesperada

Pese a ser una de las primeras obras que se acometió en el exterior del trazado, a día de hoy sigue en peor estado de cuando comenzaron las actuaciones.
3 de agosto de 2026
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Río Lameira a su paso por el Puente Zepal.
Río Lameira a su paso por el Puente Zepal.

El pasado lunes vino a Marín el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, para ver la evolución de las obras del río Lameira, que supuestamente terminarán a finales del año. Fue una espera inesperada, especialmente para Diario Marín que no recibió la convocatoria de la Xunta como el resto de los medios de comunicación o partidos políticos.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, junto con María Ramallo, Alcaldesa de Marín.
El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, junto con María Ramallo, Alcaldesa de Marín.

Junto con la Alcaldesa de Marín, María Ramallo, Rueda pasó por el Muiño Sequelo, por la zona más alejada del curso del río del Barrio Virgen del Carmen, pero no se acercó a la zona del Lavadoiro do Souto ni tampoco al Ponte Zepal, donde existe el aparcamiento disuasorio y los vecinos llevan cuatro años viendo como hacen y se deshacen las obras que emprendieron al principio de toda esta macro infraestructura.

Sin embargo, pese a ser una de las primeras obras que se acometió en el exterior del trazado, a día de hoy sigue en un estado peor estado de cuando comenzaron las actuaciones. Los obreros actuaron aquí en un primer momento para paralizarlas y establecer su centro de operaciones en el Pump Track. Ni una ni otra, el cambio de todo el área fluvial sigue sin presentar resultados, a pesar de que la Xunta se comprometió a terminarlas a finales de julio.

Al menos, en la zona del Lavadoiro y cercana al PAC del Centro de Saúnde, se ha colocado ya la barandilla de madera para quitar el aire de descuido y dejadez.

Hartos de cuatro años de obras

«No existe voluntad política», aseguran de manera anónima los vecinos que pasean por estas zonas intrasitables, donde se acumula el polvo. Nadie quiere quejarse a la cara y menos poner una fotografía, como si una demanda tan lógica como resulta «que acaben las obras», estuviera maldita. Muchos mensajes llegan al instagram de este periódico para señalar que la vecindad está «harta».

Diario Marín

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