En periodismo solemos decir que los errores tipográficos los carga el diablo. Da igual que una página haya sido supervisada por edición, redactores jefes, subdirectores y directores que siempre sale algún gazapo por un algún lado. Estamos acostumbrados a ello, pero lo de esta semana con la coma del Informe del Servicio de Intervención sigue generando mucha polémica política y mediática en Marín.
Porque lo de menos, seamos claros, es el error, quien lo cometió, quien no lo supervisó y quien lo divulgó. Lo importante es que los empleados públicos realizan muchas más horas extraordinarias que las que deberían, limitadas en el Estatuto de los Trabajadores a 80 horas al año, sin que nadie se plantee la necesidad de ampliar la contratación de personal. Y eso, no sólo dificulta su conciliación familiar, sino que además de ser ilegal, impide que se barajen nuevos empleos en el municipio.
Nuevos puestos de trabajo
Con el paro existente y estructural de Marín, muchas de estas horas servirían para crear puestos de trabajo de personal cualificado y no tan cualificado, que podrían agilizar la gestión administrativa de los servicios municipales. ¿Por qué no se hace?

Quizás para no abultar la plantilla dependiente del Concello, hacerse cargo de más cotizaciones sociales, más sueldos, o más gasto en contrataciones temporales porque siempre es mejor tirar de las asociaciones que sin ánimo de lucro sirven a los propósitos del Ayuntamiento sin rechistar, porque si rechistan ya saben lo que les puede ocurrir. El tono de la carta de María Ramallo amedrantando al líder del PSdG-PSOE, Manuel Pazos, por utilizar un error tipográfico cuando no ha hecho otra cosa que la propia función de la oposición, proponiendo soluciones alternativas como la contratación externa, refleja como se las gastas la Alcaldesa cuando realmente se enfada.