Reflexiones: Samil, ¿playa o recinto ferial?

El escritor Marcos Villar analiza en su columna de opinión los problemas de aparcamiento que presenta la emblemática playa de Vigo: Samil.
6 de julio de 2026
1 minuto lectura
El escritor Marcos Villar.

Por Marcos Villar

Parece que fue ayer cuando el Rally Rías Baixas nos dio el pistoletazo de salida, convirtiendo nuestro arenal en una pista de aterrizaje para el asfalto. El 4 de julio, con el termómetro rozando unos nada discretos 30ºC a las 10:00, la realidad nos estampa en la cara: ya no queda ni un hueco para aparcar.

Si tienes suerte, quizás logres encajar el coche cerca del paseo del Lagares, como si fueras un explorador buscando un tesoro perdido. Y no solo es la falta de espacio, sino ese ruido ensordecedor de los motores, una estridencia fuera de todo lo natural y admisible en un espacio que debería invitar al sosiego del mar.

O Marisquiño

Esto, amigos, es solo el aperitivo. Nos queda por delante la odisea de O Marisquiño, con ese despliegue que dura más que una reforma integral (entre montaje, celebración y desmontaje, claro), seguido por el triatlón y el resto de la agenda de eventos que parecen haber decretado que Samil es, ante todo, un plató multiusos.

¿En qué momento se nos olvidó que Samil es, por encima de todo, una playa? Probablemente la mejor de Vigo y una de las joyas de la provincia, aunque ahora mismo parezca el escenario de un juego de construcción inacabado. Tenemos un popurrí de zonas nuevas, medias y viejas; un pavimento que parece sacado de un catálogo de despropósitos; y esos chiringuitos que, con toda su elegancia, nos recuerdan más a contenedores de obra que a espacios de ocio frente al mar.

¿Se merece este trato nuestro arenal? ¿Nos merecemos los vigueses ver cómo se sacrifica un entorno privilegiado en el altar de la logística festiva? Quizás va siendo hora de que estos eventos, tan importantes como quieran, busquen acomodo en ubicaciones menos sensibles y permitan que Samil sea, simplemente, Samil: un magnífico arenal con servicios, y no un recinto ferial improvisado que, durante tres meses al año, se vuelve totalmente impracticable para quien solo busca disfrutar del sol y la arena. Que nadie me malinterprete: ni me considero un rosmón ni un repugnante; todo lo contrario, disfruto de nuestra ciudad, pero las cosas, sencillamente, son como son.

Diario Marín

Diario Marín

Web Master

Deja un comentario

Don't Miss