Artículo de Yésica Val, psicóloga.
Tengo la sensación de vivir tiempos de apuro. Siento que formo parte de una sociedad cada vez más asfixiada por la crispación. No hay más que ver un Telediario. Cada vez son más los territorios en guerra. Hemos aprendido a normalizarlo con una aceptación pasmosa.
No deja de sorprenderme el mal ejemplo de los políticos cuando se dirigen a su oposición. El tono, las faltas de respeto, la agresividad con la que exponen sus argumentos y la mala educación. Estos son los mismos que pretenden acabar con la violencia de género, pero son los primeros en incurrir en violencia verbal cuando se expresan. Recordemos que así comienzan todos los maltratos.
Triunfa el odio y lo peor de todo, que parece que esto sea lo que nos representa. Algo tan hermoso como podría ser la música y nos vemos envueltos en letras como “si ella se porta mal, dale con el látigo”. Esto y estribillos parecidos se bailan en las discotecas.

Una sociedad enferma
La corrupción política, la desesperación de quienes pierden un empleo o quienes no acceden a una vivienda por su prohibitivo precio, los jóvenes frustrados por falacias que les venden en las redes sociales, donde luego les culpan si no alcanzan a ser felices.
Tasas altísimas de suicidio, de autolesiones, de drogas, de “bullying”. Una sociedad donde los índices de ansiedad y depresión son los más altos de la historia. Una sociedad enferma, que inevitablemente va contagiando al resto de las manzanas que habitan en la cesta.
Creo que es el momento de recapacitar. De preguntarnos donde hemos dejado la empatía, la compasión, la honestidad, la escucha activa, y por tanto recuperar el amor y el respeto por nosotros y por los demás.
Creo que es oportuno hablar de comunicación no violenta.
Comunicación No Violenta
¿Qué entendéis vosotros por violencia? Posiblemente me diréis palabras como gritos, insultos, palabras mal sonantes, agresión física, reproches, críticas etc. No olvidemos que hay otros modos de castigar. El silencio es uno de ellos. Todos hemos sido víctimas de quien nos ignora por enfado o indiferencia.
Sin embargo, estoy segura de que nadie entendería de buenas a primeras, el consejo o la ayuda como violentas. Lo explicaré.
Estoy convencida de que a todos nos ha pasado hablar con alguien sobre cómo nos encontramos y sin apenas escucharnos, sentir como nos disparan decenas de juicios y consejos que no nos ayudan en nada:” Tienes que hacer esto y lo otro porque eres esto y te coloco esta etiqueta”.
La persona que aconseja con toda su buena intención y como solemos remarcar, “por bien”, no es consciente de que se coloca por encima del otro, como si fuera más inteligente que su interlocutor. Cuando es posible que todas esas recomendaciones ya hayan sido valoradas por la persona que, simplemente, hablaba por la necesidad de desahogar no porque precisara soluciones mágicas para sus problemas.
La ayuda se ofrece, nunca se impone. En el mundo de la discapacidad , agradecemos muchísimo la generosidad de quienes tratan de ayudarnos, pero esta ayuda puede resultar invasiva cuando se realiza desde la coacción. Por lo que preguntar en caso de duda nunca es una mala idea: “¿Quieres que te ayude?
Lo mismo ocurre con ese lenguaje al que nos hemos acostumbrado desde la infancia. hablamos con órdenes y ni reparamos en ello: “Pon la mesa”, “Recoge tu ropa del baño”. Ni a los niños ni a los adultos nos gusta que se dirijan con exigencias a nosotros. Lo cierto es que nos resulta violento en muchas ocasiones comprobar como los demás se relacionan con nosotros.
Marshall Rosenberg y la CNV
Ha llegado la hora de presentar la CNV. Para quienes no sepan lo que esto significa sería el acrónimo de “Comunicación No Violenta”.
La Comunicación No Violenta llamada CNV, es un método desarrollado por el psicólogo clínico estadounidense Marshall Rosenberg, nacido en 1934 y fallecido en 2015 con 80 años. Él se inspiró en las ideas de Gandhi y Carl Rogers.
Esta es una poderosísima herramienta de comunicación más efectiva, que transforma relaciones en más saludables.

Los cuatro pasos fundamentales de la CNV son: La observación sin juicio ni evaluación, la expresión de sentimientos, la expresión de necesidades y las peticiones, que son acuerdos entre las partes sin coacciones ni exigencias.
En un mundo donde las palabras pueden herir o sanar, la Comunicación No Violenta se presenta como una guía práctica que nos invita a escuchar con empatía, expresar con honestidad y construir vínculos desde el respeto mutuo. Integrarla en nuestra vida cotidiana podría suponer el gran cambio que necesitamos.
Cuando el lenguaje deje de ser trinchera para convertirse en puente, no sólo estaremos transformando nuestra forma de comunicarnos sino también la de tratarnos.
Enorme este artículo
Está lleno de verdades
Por ahí se empieza!
Al principio fue…. El Respeto!
«Muchísimas gracias por sus palabras» (Le traslado el agradecimiento de la autora del artículo)
Este artículo está escrito por la inteligencia artificial, no tiene ningún valor al ser escrito por un agente de inteligencia artificial, el creador de este contenido, no lo ha escrito él. es una estafa de contenido
El artículo ha sido escrito por su autora, resumiendo varios trabajos anteriores, videos elaborados y talleres impartidos a principios de este año. Algo de lo que he sido testigo ya que, dada su discapacidad visual, he colaborado con ella en dichos trabajos. He hecho la parte gráfica y la posprodución del video que acompaña el articulo y he tecleado o corregido partes de los informes, tests, guiones etc que la autora ha redactado para un taller sobre CNV durante meses. Una IA no cometería los fallos de tecleo que yo he corregido en sus textos, y que ella comete, a pesar de las adaptaciones, al escribir en un ordenador. Muchas gracias por leer el artículo y le emplazo a la lectura del siguiente en los próximos días.