La organización SEO/BirdLife ha alertado de que, en el conjunto del norte peninsular, se han contabilizado entre 800 y 1.000 aves orilladas, muchas de ellas en Galicia.
Entre las especies más afectadas figura el Fratercula arctica (frailecillo atlántico), ave pelágica que pasa el invierno en alta mar y que solo se aproxima a tierra firme cuando las condiciones extremas la empujan o cuando el agotamiento la vence.
El desgaste invisible del mar
La clave, explican los especialistas, no es únicamente la intensidad del temporal, sino su duración. Las aves marinas pueden resistir episodios adversos puntuales, pero la sucesión de borrascas reduce drásticamente su capacidad de alimentarse.
Con el mar embravecido, la captura de peces se complica y el gasto energético aumenta. El resultado es un cuadro de agotamiento e inanición que termina con muchos ejemplares varados sin vida.
En Galicia, los hallazgos se han producido tanto en la Costa da Morte como en distintos puntos de las Rías Baixas. Aunque la mortalidad invernal de aves marinas no es inédita, la magnitud registrada este invierno ha generado especial preocupación entre las entidades conservacionistas.

Colaboración
Desde SEO/BirdLife se recuerda que la colaboración ciudadana resulta fundamental para analizar el alcance real del fenómeno y sus causas.
Las personas que encuentren aves orilladas pueden aportar información a través del correo seo-pontevedra@seo.org
o mediante la aplicación ICAO: Inspección Costera de Aves Orilladas, una herramienta de uso sencillo que permite registrar datos sobre ejemplares encontrados, subir fotografías y aportar localización, tanto en el momento como de días pasados, desde la web o la app.
La plataforma está disponible en https://icao.seo.org/
Los datos recogidos ayudan a evaluar amenazas como temporales extremos, contaminación o enfermedades, y permiten mejorar el conocimiento científico sobre la mortalidad de aves marinas en el litoral.
Prudencia y responsabilidad
Las autoridades recomiendan no manipular ejemplares muertos o debilitados, tanto por razones sanitarias como para no alterar los protocolos de recogida y análisis. En caso de hallar un ave viva en mal estado, debe avisarse al 112 o al centro de recuperación de fauna correspondiente.
El episodio vuelve a situar el foco sobre la fragilidad de los ecosistemas marinos en un contexto de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos. Las aves marinas son indicadores sensibles de la salud del océano. Cuando llegan exhaustas a la orilla, no solo evidencian la dureza del temporal, sino también la necesidad de reforzar la vigilancia ambiental y el compromiso colectivo con la biodiversidad.