Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, ha hecho una incursión hoy por la mañana en Marín para visualizar las obras del río Lameira de Marín y anunciar que el cierre de las mismas podría situarse a finales de este mismo año. Sin embargo, cuando Diario Marín le ha preguntado directamente si esa fecha estaba o no garantizada y si iba a sancionar a la empresa constructora, una Unión Temporal de Empresas (UTE) Oresa Petrolam por una demora que acaba de cumplir tres años, ha pedido a Roi Fernández, Director de Obras en la Xunta, que contestará él.

El técnico ha preferido eludir que había sido la propia Xunta, en nota de prensa, la que había dado ese plazo de doce meses para el fin de las obras. Fernández ha mencionado que «para empezar los cuatros años que llevamos se remontan a la redacción del proyecto y, por tanto, son datos completamente falsos por decirlo de alguna manera o, por lo menos, se han tergiversado».



El director de Obras de la Xunta ha especificado que «el proyecto empezó un año más tarde a su redacción y se fue encontrando una serie de vicisitudes que fuimos resolviendo entre todos». Por tanto, ha matizado Roi Fernández que «no vimos en ningún momento motivación para poder sancionar, al revés, estamos trabajando mano a mano con la empresa y tenemos que agradecer su implicación».
Protestas de los vecinos
Los vecinos, no obstante, no lo ven así. «No hemos tenido ningún tipo de información durante estos cuatro años, apenas ha habido obreros cuando el tiempo era bueno para trabajar, pese a que ahora quieran achacar la tardanza a los primeros meses de lluvia», contaron a Diario Marín. En las pancartas que aparecieron esta mañana también se podía leer: ¡Queremos más verde, bancos, árboles y zonas de sombra! ¡Queremos que se arranxe nos danos interiores das fincas!
No fueron los únicos, además de estas muestras de protestas, en el recorrido, junto a las huertas urbanas se encontraba una represenación de la Plataforma en la Defensa de la Salud, para visibilizar los problemas de citas por las bajas de los facultativos tanto en el Centro de Saúde de Marin como el de Seixo.



Se habló de las críticas, pero ninguno de los presentes entonó el mea culpa por haber dejado a la población con sus casas llenas de polvo y sin información durante cuatro años. La última vez que apareció alguien por la obra para ofrecer algún tipo de explicación fue a comienzos de año cuando la consejera de la Xunta, Ángeles Vázquez, aseguró que la inversión iba ser finalmente de 4,1 millones de euros y no de 3,3 millones como habían previsto al iniciarse.
Las obras
Tanto BNG Marín como PSG-PSOE Marín han mostrado su preocupación por la falta de información. Manuel Pazos Lamoso, portavoz del PSG-PSOE Marín, aseguró ayer en un video publicado en su cuenta de Instagram que «la obra debía ser prácticamente soterrada, con una altura máxima de un metro diez, sin embargo va tener dos metros veinte y se le va a rodear con una barandilla como la que se puede observar en la fotografía con un Pump Truck dentro y un muro de piedra que separará esta zona del curso del río». Y todo, según él, por el dinero, porque resultaba demasiado costoso ese soterramiento al que se habían comprometido.

Pese a todos los problemas que ha dado el Colector y la zona fluvial, la Alcaldesa de Marín, la definió como «la obra más importante de esta legislatura» y añadió que cuando abrieron el colector vieron que existía muchas infiltraciones que acababan en el mar.
«Era un punto negro, ahora, en cambio tendremos un kilómetro de senda peatonal gracias a haber realizado expropiaciones», añadió. Alfonso Rueda sólo aclaró que «de nada sirve una buena depuradora en Lourizán si lo que llega no está en condiciones» y aseguró que «se notaba la diferencia entre lo que había y lo que hay».

La Consejera de Medio Ambiente y Cambio Climático fue quien señaló en enero que en el mes de «agosto» habrían terminado las obras cuando hoy en día algunos lugares, que no ha visitado el presidente Rueda como el Ponte Zepal o la zona del Punto de Atención Continuada (PAC) de Marín, el curso del río sigue lleno de vallas caídas y se encuentra todo a medio hacer, al tiempo que algunos árboles se van secando.

El reto será cumplir con ese nuevo tiempo y comprobar cómo avanzan las obras. Ahora sin lluvias se podría seguir y, aún así, no hay obreros ni máquinas trabajando.