En varios municipios gallegos, tal como ocurre en Marín y su entorno, se están haciendo patentes las transformaciones que impone la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Es un cambio de paradigma en la gestión de residuos que plantea oportunidades, pero también riesgos para la equidad social y la gobernanza local.

La Ley 7/2022 exige que los municipios aseguren que la tasa o prestación vinculada al servicio de recogida, transporte y tratamiento de residuos refleje “el coste real, directo o indirecto” de esas operaciones.
Ordenanza
Por tanto, los ayuntamientos tienen que revisar sus ordenanzas de tasas de basura para adaptarlas a este mandato. Por ejemplo, en Pontevedra ya se anuncia que la nueva tasa gravitará más hacia quienes generen más residuos y menos hacia quienes contribuyan menos.
En el caso de Marín, cuyo Concello ha designado la nueva licitación para el servicio de recogida de basuras y residuos a la empresa Urbaser y Arropa para el textil, se abre la necesidad de llevar a cabo un estudio para verificar lo que pueda afectar a la tasa municipal.
Ninguna subida
Así lo explicaba la concejal de Medio Ambiente, Marián Sanmartín para Diario de Marín, recordando que, por el momento, no se plantea ninguna subida. El contrato evidencia que el coste que soporta el Concello por el servicio de residuos va a aumentar.

Sin embargo, tal y como exige la Ley 7/2022, la tasa debe reflejar ese coste real. Por lo tanto, la renovación del servicio sugiere que la revisión de la tasa no es opcional: el municipio deberá alinear la tarifa con el nuevo contrato.
Dado que el contrato ha sido aprobado recientemente, va a permitir que el concello planifique paralelamente la revisión de la tasa, permitiendo introducir fórmulas progresivas o incentivos antes de la subida efectiva.
Algo más que un recibo
La norma parte de un principio aparentemente lógico: quien más residuos genere, más debe pagar. Pero trasladar ese criterio a la realidad municipal implica rediseñar ordenanzas, introducir fórmulas de cálculo nuevas y, sobre todo, abrir un debate social sobre el reparto justo de los costes.
En el caso de Marín —como en buena parte de los concellos del Morrazo— el cambio llega en un momento en el que la ciudadanía ya percibe presiones económicas en distintos frentes: vivienda, energía, alimentación. La actualización de la tasa puede ser interpretada como una carga añadida, si no se explica cómo y para qué se aplica.

Vivienda y comercio local
La recogida de basuras tiene dos frentes sensibles, tal como ha ocurrido recientemente con las protestas contra las nuevas tasas en la Mancomunidad del Morrazo. No solo hablamos de viviendas, sino de pequeños comercios, hostelería y negocios de proximidad. Para ellos, cualquier incremento tiene impacto directo sobre sus márgenes, ya de por sí ajustados.

Por ello, será de vital la elaboración de un estudio económico que detalle el coste del servicio: recogida, transporte, tratamiento, y cualquier gasto derivado del reciclaje o limpieza urbana. Ese documento será la base para calcular la tasa. Algo que ya nos adelantaban fuentes municipales.
Oportunidad de hacerlo bien
Marín tiene ahora la posibilidad de enlazar esta actualización de la tasa con una política ambiental y social más amplia. Desde incentivos al compostaje doméstico y comunitario hasta la mejora de la recogida selectiva y de los puntos limpios que ya se recogen en los nuevos pliegos de condiciones.
Pero necesitará de otras medidas sociales como la bonificación para hogares con menos recursos y una especial protección al comercio de proximidad.
La discusión sobre la basura no es solamente técnica. Es política en el sentido más esencial del término: afecta a cómo vivimos juntas y juntos, cómo cuidamos los espacios que compartimos y cómo distribuimos los costes comunes.
A partir de ahora, concellos como Marín se enfrentan a una pregunta de fondo: ¿Quién paga la huella que dejamos y cómo garantizamos que nadie quede atrás en esa ecuación? Responderla con honestidad, participación y justicia social será la verdadera medida del éxito de este cambio.