El mildiu tiene en alerta a los viticulores del Bajo Miño. Se trata de un conjunto de enfermedades criptogámicas (organismos que no tienen semillas ni flores para reproducirse) que afectan a diversas plantas, causadas por hongos.
Estas enfermedades se desarrollan en condiciones de alta humedad y temperaturas moderadas, generalmente entre 8º y 27º C, con un óptimo entre 18º y 23º C, y son particularmente activas en primavera. El hongo necesita la presencia de agua libre en las hojas para infectar, lo que ocurre tras lluvias, rocíos, nieblas o riegos por aspersión.

Estación de Areeiro
La Estación Fitopatológica do Areeiro recomienda actuar con fungicidas (sustancias químicas o biológicas que previenen y eliminan hongos) en caso de nuevas infecciones o la reactivación de las ya controladas.
Esta estación de la Diputación de Pontevedra advierte de la importancia de aumentar la vigilancia contra o mildiu, en aquellas parcelas donde no se controlaron correctamente las infecciones anteriores, aparecieron nuevos síntomas o no se han realizado tratamientos desde hace tiempo. Tampoco deben descuidarse las labores que favorezcan la aireación de los racimos.


Brote de flavescencia dorada
La vid tiene además otros peligros que pueden llevar a acabar con el cultivo. Un total de 30 concellos gallegos están en alerta por la presencia de flavescencia dorada. Los viticultores de las orillas del Miño están aplicado tratamientos fitosanitarios contra la flavescencia dorada. Se trata de una plaga que se expande a través de un insecto y que provoca que las vides se sequen.
En este caso el causante es un tipo de bacteria conocida como fitoplasma, que vive en el sistema vascular (similar a las arterias y venas) de la planta. El nombre se debe a que produce señales más visibles en las hojas, se vuelven amarillas (en variedades blancas) o rojizas (en variedades tintas), y la palabra flavescencia significa “tendencia a volverse amarillo”.

De los 30 concellos gallegos de las provincias de Ourense y Pontevedra se han visto obligados a tratar sus viñedos, en 14 de ellos se han localizado vides positivas a la enfermedad. La bacteria que causa la flavescencia dorada no puede moverse por sí sola de una planta a otra. Para llegar hasta la vid, necesita la ayuda de un insecto vector, que actúa como un «taxi biológico«. Una forma para luchar contra esta plaga es utilizar insecticidad puesto que eliminan el vector que conduce a la bacteria hasta las vides.