Los vecinos del entorno del río Lameira están ya desesperados y aún les quedan meses de aguante y paciencia por delante. En el pleno municipal de diciembre, celebrado el pasado jueves, quedó aprobada la tercera ampliación del convenio entre Aguas de Galicia y el Concello de Marín. Esta decisión augura que se producirán nuevos retrasos de un proyecto que comenzó en 2023 y que ha necesitado ampliación de periodos de ejecución. La nueva fecha que recoge esta decisión se alarga hasta diciembre de 2027, una fecha donde ya se habrán realizado las elecciones municipales.

La actuación, con una inversión de alrededor de 3,6 millones de euros, tiene como objetivo reducir vertidos y mejorar la calidad ambiental del río y de la ría de Pontevedra. Pero su desarrollo ha estado marcado por paralizaciones y demoras superiores a un año sobre los plazos previstos y afecciones prolongadas al espacio público.

Caminos cerrados
En este tiempo, se han registrado quejas vecinales y críticas de la oposición municipal, que alertan de caminos peatonales cerrados durante largos periodos, parcelas sin cerrar tras las intervenciones, problemas de seguridad y molestias en accesos y movilidad, especialmente para llegar al CEIP Sequelo, prácticamente intransitable para alumnado, padres y profesorado.
También se han denunciado deficiencias en la gestión de residuos de obra y la persistencia puntual de vertidos al río mientras se ejecutaban los trabajos.

Retrasos y complejidad
Desde las administraciones implicadas se ha atribuido parte de los retrasos a la complejidad técnica de la obra, a la aparición de infraestructuras no previstas y a condicionantes externos, defendiendo que el proyecto es clave para cumplir la normativa ambiental y mejorar el saneamiento en Marín. Sin embargo, las críticas subrayan la falta de previsión, información y coordinación, así como el impacto social y ambiental generado durante la ejecución.

La evolución final de la obra y su eficacia real para resolver los problemas históricos del saneamiento en el río Lameira siguen siendo objeto de seguimiento político y social en el municipio. Mucho más cuando la opinión es unánime sobre la importancia y necesidad de este acondicionamiento de un servicio imprescindible.

Abstención de la oposición
La concejal de Medio Ambiente, Cultura, Benestar e Igualdade, Marián Sanmartín fue la encargada de defender esta nueva ampliación del convenio, recalcando que “en este momento podemos considerar que las obras van a ir a un mejor ritmo aunque también hay que tener en cuenta las paralizaciones puntuales a causa de las lluvias”. Sin embargo y pese a su intención, los trabajadores (una pequeña cuadrilla de no más de cuatro empleados) que solían estar en las obras han desaparecido y nadie puede decir que sea por las vacaciones de Navidad, cuando estamos a mediados del mes.

En cuanto a la memoria económica, Sanmartín explicó que hay algunas modificaciones en cuanto a la dirección facultativa y ampliaciones respecto a los seguros de prevención pero que son asumidos tanto por la Xunta como por Aguas de Galicia.
Por su parte, el portavoz del PsdeG, Manuel Pazos calificó el desarrollo de estas obras como “ terrible, con aumento de presupuesto y plazos y que ahora se alarga hasta finales de 2027”. Por ello y a pesar del apoyo del grupo socialista al inicio de este convenio, consideran que “solamente podemos abstenernos ante tanto despropósito que solamente evidencia un proyecto que no termina de ejecutarse con efectividad”.

También se sumó a esta crítica el grupo del BNG cuya concejal Celia García Santomé señaló que “ los problemas de la propia UTE para desarrollar el proyecto han sido muy perjudiciales para el buen ritmo de estas obras. Mucho más cuando las dificultades se han centrado en partes importantes del saneamiento como el tanque de tormentas, las canalizaciones y el propio colector principal”.

Además añadió que el diputado del BNG en el Parlamento Gallego, Paulo Ríos, ya hizo una pregunta respecto a la marcha de estas obras y “que recibió como respuesta que se trataba de causas meteorológicas. Algo que no corresponde a la realidad de estos retrasos de más de dos años».
Esto es mear y no echar gota. 5 años para terminar una obra. Queda bautizado como la obra de el «Valle de los caídos» que se termino en menos tiempo.